El cliente pregunta en el local, sin esperar a nadie.
Una pantalla en el salón, el mostrador o la góndola donde el cliente consulta por texto o por voz y recibe productos con foto, precio y etiquetas dietarias. Sin app y sin hacer cola.
Se arma sobre el catálogo de tu local, y la interfaz toma su logo, sus colores y su tipografía.

Las preguntas llegan todas juntas, y siempre en hora pico.
Ninguna de estas consultas es difícil. El problema es cuándo llegan: justo en el momento en que no hay nadie libre para contestarlas.
Las mismas preguntas, todo el día
"¿Tienen algo sin TACC?", "¿cuál es vegano?", "¿dónde están los snacks?". El equipo contesta lo mismo decenas de veces por turno.
El que atiende está ocupado
Cada consulta básica saca a alguien de la caja o de la góndola. El cliente espera, pregunta menos de lo que quería, o se va.
Restricciones que hay que saber de memoria
Sin TACC, vegano, sin azúcar, bajo en sodio, keto. Filtrar la carta o el catálogo a mano depende de quién esté ese día en el salón.
Lo que hoy no hay
El cliente pregunta por algo que se terminó. Si quien atiende no lo tiene presente en ese momento, la recomendación se cae sola.
Es lo que cuentan los locales cuando nos consultan por esto. No es una medición nuestra.
El cliente escribe como habla y recibe productos, no un buscador.
No hay categorías que recorrer ni comandos que aprender. Escribe "algo sin gluten para dos" en español y la respuesta llega con foto, precio, etiqueta dietaria y cuánto tarda.


- Sugerencias mientras escribe — el teclado propone las consultas más comunes del local, así el que no sabe qué preguntar arranca igual
- Sigue la conversación — pedir más opciones, filtrar por precio, comparar dos productos o volver atrás sin empezar de cero
- Etiquetas dietarias del catálogo — sin TACC, vegano, sin azúcar, bajo en sodio y keto salen de la ficha cargada, no de una suposición del modelo
- Lo que no hay, lo dice — los productos marcados sin stock ese día quedan afuera de la recomendación en vez de ofrecerse igual
El pedido lo toma una persona del local: el agente recomienda e informa, no cierra la venta.
Al costado se arma lo que le puede servir.
En las pantallas apaisadas la conversación ocupa la izquierda y a la derecha se rearma un panel de sugeridos con cada respuesta: picante, hasta cierto precio, vegetariano. El cliente ve la recomendación y el catálogo al mismo tiempo.
- Los sugeridos se rehacen con lo último que pidió, no con una lista fija
- El aviso de lo que no hay ese día vive en el mismo panel, siempre a la vista
- Disponibilidad por sucursal, cuando el local tiene más de un punto

Todo el detalle sin salir de la charla.
Tocar un producto lo abre grande: fotos, descripción completa, atributos y precio, con la conversación todavía abierta al costado. Se vuelve atrás sin perder lo que ya se había preguntado.
- Foto principal más las fotos secundarias del producto
- Atributos tal como están cargados: picante, contiene gluten, tiempo de preparación
- El precio, con la unidad o la porción que corresponda
La misma interfaz se acomoda a una pantalla vertical de tótem y a una apaisada de salón. Es la misma conversación, no dos productos distintos.

El cliente habla y ve la respuesta al mismo tiempo.
Reconocimiento de voz en español, sin comandos ni palabras raras. Mientras el agente contesta en audio, las tarjetas de producto aparecen en pantalla: no hay que quedarse escuchando una lista.


Se ve lo que entendió
la consulta se transcribe en pantalla mientras el cliente habla, así corrige antes de que el agente conteste
Audio y pantalla juntos
la respuesta hablada va acompañada de las tarjetas de producto con foto, precio y tiempo
Siempre se puede escribir
el modo voz se corta con un toque y la conversación sigue tecleada, sin volver al principio
Sirve para el cliente con las manos ocupadas, para el que prefiere hablar y para el que no quiere tocar la pantalla. Escribir sigue estando a un toque.
Lo que hace y lo que no hace.
El agente del local resuelve todo lo que pasa antes de que el cliente decida. Lo que viene después sigue donde está hoy, y preferimos escribirlo acá.
Lo que resuelve el agente
Consultar, recomendar y mostrar. Todo lo que pasa antes de que el cliente decida.
- Disponibilidad — qué hay en cada sucursal y qué no hay ese día
- Recomendación — según lo que el cliente pide, con sus restricciones
- Fotos, precios y descripciones — del catálogo cargado
- Filtros por atributo — sin TACC, vegano, sin azúcar, bajo en sodio, keto
- Texto y voz en español — en la misma pantalla
Lo que no hace en el local
Nada de esto pasa por la pantalla del salón: sigue donde está hoy, o vive en otra solución de Victoria.
- Cerrar ventas o tomar pedidos — el pedido lo toma una persona
- Procesar pagos — el cobro sigue donde está hoy
- Integración al sistema de gestión, POS o ERP — el catálogo del local se carga y se mantiene aparte
- CRM y gestión de clientes — la consulta del tótem no crea un lead
- Canal digital — WhatsApp, redes y e-commerce son otra solución
Varias de las de la derecha ya las hace Victoria en otro lado: el canal digital, el CRM y la integración al sistema de gestión. La plataforma es la misma y se activan cuando el local las necesita.
Ver el canal digitalLa pantalla ya está ahí. El cliente solo la toca.
Sin app, sin descarga y sin registro. El agente se instala en el soporte que le sirva al local y toma su identidad.
Tótem en la entrada
Una pantalla vertical parada en el ingreso o al lado de la caja. Es la que ve el cliente que todavía no sabe qué quiere.
Tablet en la mesa o el mostrador
El mismo agente en formato chico, para el salón, la barra o el mostrador de atención.
Pantalla en la góndola
Al lado de los productos, para la consulta que aparece justo cuando el cliente está eligiendo.
Con la cara del local
Logo, colores, tipografía y tono de la marca. El agente responde como responde el local, no como un buscador.
"Cantina Santa Rita", el local que aparece en las pantallas de esta página, es un ejemplo de personalización: la interfaz se arma con la marca de cada local.
De la carta a la pantalla.
Es un proyecto corto y tiene un orden. Lo que no esté cargado, el agente no lo ofrece: por eso el catálogo va primero.
- 01
El catálogo
Los productos con foto, precio, descripción y atributos: sin TACC, vegano, sin azúcar, bajo en sodio, keto. Eso, y solo eso, es lo que el agente conoce.
- 02
La cara y el tono
Se adapta la interfaz al logo, los colores y la tipografía de la marca, y se define cómo habla: más formal, más de barrio, más corto.
- 03
Prueba en un solo punto
Se instala en una pantalla, se mira qué preguntan de verdad los clientes y se ajustan las respuestas antes de sumar el resto.
- 04
El resto de las pantallas
Con las respuestas ya afinadas se replica en los demás puntos o sucursales, cada una con su disponibilidad.
El catálogo se mantiene durante todo el proyecto. Los faltantes del día los marca el local sobre ese catálogo: el agente no lee el stock del sistema de gestión.
Cómo se implementaLo que siempre nos preguntan.
Lo mismo, en los otros canales.
Traé tu carta y lo armamos sobre eso.
Con tu catálogo, tus fotos y tus precios preparamos la propuesta: qué pantallas, en qué puntos del local y con qué alcance.
Se arranca por un punto del local y, con las respuestas ya afinadas, se replica en el resto.